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jueves, 6 de mayo de 2010

La polémica de las pantallas en Callao


En estos últimos días se ha generado en diversos medios online cierta polémica sobre la colocación de grandes pantallas luminosas en Callao similares a las que se pueden ver hoy en día en Times Square o Picadilly Circus.



La intención del ayuntamiento es la de crear una serie de “escenas encendidas” que básicamente se situarían en puntos muy estratégicos y en dónde se permitiría la instalación de pantallas gigantes y nuevos neones que ayudarán a la revitalización de la zona. La primera de estas áreas estará comprendida entre Plaza de España -Callao y el objetivo incluye la renovación de los actuales neones presentes en los teatros así como la instalación de algunas pantallas luminosas en dónde ahora se encuentran los carteles de las distintas obras que se representan.



Muchos madrileños se han quejado ante lo que encuentran como una “violación del espíritu madrileño” que choca de frente con el alma de nuestra ciudad. Es una “imposición hortera” que, según otros, hará perder parte de la identidad del centro de Madrid y nos convertirá en un chabacano imitador de Las Vegas. Bajo nuestro punto de vista,debemos reconocer dos cosas: primero que parte de los madrileños aun no comprenden que Madrid no es un pueblo grande y que la ciudad aspira a convertirse en uno de las principales ciudades globales que decidan el devenir del mundo, ya sea social, cultural o económico; y segundo, que la instalación de pantallas gigantes en las vías de forma controlada no supone ningún tipo de menosprecio a la cultura tradicional madrileña sino un añadido mas a la riqueza que atesoramos en esta ciudad y un elemento de revitalización a una zona que necesita urgentemente una reforma socio –económica importante que evite el menudeo de drogas, la mendicidad y la prostitución.


Es verdad que esto no se consigue colocando algunas pantallas dispersas por el entorno, sino con una política social que ,desde el ayuntamiento y la comunidad, ayude a erradicar las bolsas de pobreza existentes y generar alternativas a aquellas personas que desgraciadamente han caído en semejantes panoramas, pero una forma de mejorar el medio ambiente de una determinada zona es reformar su espíritu por completo y consiguiendo que antiguas zonas en decadencia se conviertan en un atractivo tanto para turistas como locales.



El proceso que quiere seguir Gallardón es similar al que se acometió en la Ciudad de Nueva York en los años noventa. Hasta 1994 el conocido como “Crossroads of the world” era una zona donde imperaba el menudeo de drogas, los cines pornográficos copaban las antiguas salas de teatro y los robos eran habituales. Con un ambicioso plan que supuso la expropiación de más de 6 grandes salas y la creación de puntos de interés turístico, Times Square pasó de ser una zona poco recomendada a convertirse en el centro de la ciudad y uno de los lugares más animados a todas horas. El plan madrileño no llega a ser tan ambicioso porque el contexto es también diferente, pero el espíritu puede resumirse en lo siguiente: convertir a Callao en un icono más de la ciudad y revitalizar los Cines Callao para convertirlos en el epicentro de todos los estrenos cinematográficos. Las dos pantallas además harán un servicio de información al ciudadano informando sobre las últimas novedades en exposiciones, museos, eventos etc.…, y haciendo un seguimiento de todas las obras de teatro, películas y musicales que se representen en la Gran Vía.



Por último, para quienes consideran ya a la Gran Vía como el colmo de lo español, matizarles que esta calle no nació siguiendo las referencias españolas de la época. Sus edificios se basaron en los movimientos arquitectónicos que estaban de moda en ese momento, primero con un neoclasicismo propio de Paris para seguidamente copiar el estilo racionalista propio de las grandes ciudades norteamericanas, por eso la Gran Vía es posiblemente la calle mas neoyorkina de Europa y también un icono que siempre ha ido unido a los neones, el teatro y los flashes, por lo que este lavado de cara va a suponerle una verdadera revolución que le va a quedar como anillo al dedo.

MadJaime Sanz


sábado, 1 de mayo de 2010

La Cultura y el segundo plano

La cultura ha sido relegada a un segundo plano. Ser culto ya no se estila. Es perfectamente lógico y comprensible que lo que más preocupe a la gente sea llegar a fin de mes, pero ¿Qué queda después? ¿Y qué preocupa a las personas que no tienen más responsabilidades que las de su propia formación?

El panorama es desalentador. Los últimos estudios realizados en el ámbito educativo nos convierten en una sociedad sobre la que extiende la sombra del fracaso escolar. La escuela se ha convertido para muchos en un espacio en el que pasar el rato, evitando la entrada en el mundo laboral; no es un lugar para la madurez, sino una excusa para prolongar la niñez. Los planes de estudio se reforman y están al servicio, como tantos otros proyectos, de la disputa política. Pero ¿a qué se ajustan? Los resultados son los mismos: desciende el nivel educativo, se suavizan las exigencias académicas y se empobrecen los contenidos. Da la sensación de que a este ritmo, dentro de unas décadas, nos daremos palmadas en la espalda por ser una sociedad alfabetizada.

Es más, mucho más. Los hábitos que no inculcan unos padres o unos maestros, y que tampoco se fomentan en otros círculos, hacen al jóven perder cualquier interés –más bien, impiden la aparición del mismo- hacia la Cultura. Cultura que no se limita a los temas abordados en esta bitácora. La Cultura es el bagaje que nos acompaña durante toda nuestra vida, es el rendimiento intelectual con el que nos enfrentamos a todo cuanto hacemos, la acumulación de recuerdos, la sensibilidad, la educación, el razonamiento.

Todo esto se percibe en los niveles más básicos. Asistimos impasibles a comportamientos inaceptables y al perjuicio social que causan. ¿Cuándo se ha extendido la moda de la mala educación? ¿Por qué la agresividad, la intolerancia y los malos modales se han infiltrado entre nosotros? La gravedad de este problema no reside únicamente en su extensión; es la actitud ante él, ya no es vergonzoso ser maleducado y/o inculto, sino que se considera sintomático de la rebeldía, el liderazgo y de una mal enfocada libertad. Esta actitud es intolerable por varios motivos: Por un lado, es indignante para todos aquellos que no tienen el privilegio de poder cultivarse; por otro lado, esta interpretación de la rebeldía es una patada histórica para todos aquellos que han luchado contra sistemas y normas contrarias al progreso y al bienestar de la sociedad –sobre los cuales los rebeldes sin causa están muy lejos de saber nada- .

Hoy en día, se respeta la libertad por la libertad, confundiendo la capacidad racional de tomar decisiones de las que responsabilizarse con la ausencia total de normas de convivencia y de respeto. El pánico a la censura nos permite utilizar, de forma gratuita, esa libertad para justificar lo injustificable. No es verdad el tópico de que la ignorancia de la felicidad. En los mayores momentos de felicidad uno está seguro de lo que siente y de lo que sabe. El conocimiento nos eleva, no por encima de nadie, sino de nuestro propio yo, nuestra víspera. El progreso personal y colectivo nos hace felices; y esto es algo que no debería pasar nadie por alto. Devolvámosle la importancia que merece.

viernes, 30 de abril de 2010

DECLARACIÓN DE INTENCIONES

Si tuviésemos que hablar del por qué de la elección de un blog sobre cultura tendríamos que remontarnos tiempo atrás, cuando coincidimos en el mismo lugar, en el mismo momento y con el mismo objetivo.

Hace cinco años eramos unos chavales perdidos en un campus universitario que nos era ajeno en un septiembre muy esperado después de una histérica selectividad y con la intención desde un principio de convertirnos en aquello que esperábamos. Todo este cúmulo de circunstancias son un conjunto de influencias culturales que nos llevaron aquí. Pertenecemos a la generación de la televisión en color, que hemos crecido con más de una cadena de televisión y con la "amenaza" de los periódicos gratuitos y por supuesto, la evolución de las nuevas tecnologías que nos permiten escuchar la radio en cualquier lugar, leer cualquier periódico y consultar bibliotecas al otro lado del mundo.

Hace cinco años quisimos pertenecer al ambiente informativo que rodea toda la actualidad, sea deportiva, cultural o simplemente social, y por supuesto formar parte de él directamente. Pasados ya este tiempo y a punto de licenciarnos nos damos cuentas que muchas noticias salen de nuestras manos, de nuestro vocabulario y de nuestro bagaje cultural. Para mantenerlo tenemos que estar atentos a todo lo que nos rodea, a las políticas públicas y privadas que conforman nuestra sociedad pero también todo aquello que nos enriquece, que es todo aquello que se puede guardar en el cajón de sastre que es lo que guarda la etiqueta Cultura.

Hablar de cine, de teatro, de danza, de viajes, de música, de gastronomía es hablar de nosotros, de nuestros intereses y de nuestros gustos pero también es tratar de información y difusión porque la sociedad se enriquece más y se abre nuevos horizontes con la Cultura y con su difusión. Ese es el papel que hemos adquirido durante estos cinco años de formación, informar para hacernos más libres y hacer más libre con lo que escribimos. Y ¿no es más libre una sociedad cuanto más culta es?

MAD Lidia Díaz-Cardiel